Juego de Roles 1

02.12.2019

-Hola guapo, dijo haciendo un globo con el chicle. - ¿Cuánto? Le respondí con una sonrisa perversa. -eso depende cariño, 10 una mamada, 30 normal, pero si quieres con todo, eso te costará 100. La miré por entre medio de los lentes y le pregunto- ¿Qué es todo? -guapo, todo es todo, seré tuya por dos horas y podrás cumplir todas tus fantasías, harás de mí lo que quieras.

La oferta era muy tentadora, un poco cara, pero prometía. No quise regatear el precio, así que sin mediar palabras, al invité a subir, me bajé el cierre de mi pantalón y le hice un gesto al que ella comprendió de inmediato. Me sacó el pene de mi pantalón que estaba a punto de estallar, me comenzó a masturbar lentamente y mientras lo hacía, ella me miraba con cara de "te voy a comer".

Me hizo una mamada estupenda, mientras íbamos camino al motel. Cuando entramos a la habitación, ella pasó derecho al baño diciéndome que quería darme una sorpresa. Yo estaba tan caliente en ese momento que mientras ella estaba en el baño, me desnude completamente y la esperé acostado encima de la cama con el pene erecto y muy ansioso. Valió la pena la espera, porque cuando salió del baño, estaba con una especie de malla muy erótica y un antifaz, que hacía que todo fuera muy excitante, la malla tenía los orificios en los lugares estratégicos, dejaba ver su vagina completamente depilada y jugosa, los pezones al aire y la parte trasera de la espalda casi completamente desnuda.

Me puse de pie, la tome por atrás y la arrimé en la pared, le besé el cuello, mientras jugaba con sus pezones que ya estaban erectos, le acercaba una y otra vez mi pene a ella. Después de acariciarla entera, sin cambiar de posición le abrí las piernas, me agache a la altura de sus nalgas y comencé a comerle el coño, estaba muy jugosa, sentía que su vagina iba a explotar, ella no podía dejar de jadear y comenzó ella misma a jugar con sus senos y apretar fuertemente sus pezones, los jadeos fueron cada vez más intensos y con sus manos me tomaba la cabeza para que no la separara de su cuerpo, hasta que explotó en el primer orgasmo, la tomé del brazo y la llevé a la cama, donde la puse en cuatro y por la calentura y el momento, me olvide hasta de ponerme el condón, la penetré duramente, ella que aun tenia los efecto del orgasmo, ya no eran jadeos, sino eran gritos de placer y me decía: -si perro, dame más, quiero que me rompas, no pares, dame placer. Cuando ya sentía que se venía mi orgasmo paré, no quería que la noche terminara aun, además, todavía me quedaban una hora y media con ella y no estaba dispuesto a desperdiciarla.

Nos metimos a la ducha porque hacía un calor infernal, no sé si fue por el clima o por la calentura que teníamos, cuando estábamos en la ducha, nos besamos muy apasionadamente, cuando ella me pregunta: - ¿qué te ha parecido el servicio hasta ahora? Lo decía mirándome y con una mano en mi pene, en respuesta le subí una pierna y la penetré duramente nuevamente.

El agua caliente mojándonos mientras nuevamente estábamos dándonos placer. Una vez más en la habitación ella me pregunta: - ¿Qué quieres que te haga ahora mi amor? Aun te queda tiempo papacito. Su mirada me puso de nuevo a mil, así que nos tiramos a la cama e hicimos un perfecto 69, estaba cada vez más mojada entre mi saliva y sus fluidos hacían que estuviera todo muy caliente.

Ella se puso nuevamente en cuatro, pero esta vez me mostraba su culo perfecto y abierto, solo me basto un gesto, un poco de lubricante y nuevamente la estaba penetrando solo que ahora por el culo, ella es una maestra porque mientras la penetraba me decía una y otra vez: -reviéntame el orto, dame, dame. Entre jadeos, el mete y saca, tuve un orgasmo brutal, eso estuvo exquisito. Nos quedamos un rato más en la cama, ella enciende un cigarrillo y me dice: - ¿Conforme con el servicio que contrató señor? Y yo le respondo con la respiración aún entrecortada -vales cada puto peso. Ella miró su celular y me dice: -Cariño tu tiempo ya se acabó, así que por favor llévame a mi casa, esta noche ya no voy a seguir trabajando.

Nos vestimos, nos subimos al auto y nos fuimos a nuestra casa, este juego que inventó mi esposa me gustó mucho, creo que salimos un poco de la normalidad del matrimonio, ya estoy ansioso por saber cuál será el siguiente.

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