Entre Sábanas 3

23.04.2019

Ya llevo 4 meses sin salir con nadie y cuando de repente me inscribo en la aplicación Hapnn, la encontré bastante buena.

Estaba en la disco cuando suena mi celular y me notifica Hapnn que hay una chica cerca que también es usuaria de la aplicación, me dio curiosidad y miré su perfil. Ahí estaba, muy alegre bailando con unas amigas.

La estoy observando desde un lugar lo suficientemente discreto, cuando veo que ella toma su teléfono y levanta la vista como buscando a alguien. Repasó la vista varias veces por el lugar y miraba su teléfono constantemente.

Flavia es su nombre, de piel color canela y el pelo afro, nacionalidad Brasileña, alta de un metro ochenta.

Al rato ella se acerca donde estoy, mira el celular y me ve, sonrió media nerviosa, vi a pesar de la luz que se sonrojó.

Como las cuatro de la mañana y ya saliendo de la disco, la veo afuera con sus amigas. Estaba con un cigarrillo en la mano, se veía muy sexy. Usaba minifalda y tacones blancos, una blusa corta y ajustada de color rojo y una sonrisa perfecta.

En eso cruzamos las miradas, ella sonríe y yo también. Me subí al auto y me fui a mi casa pensando en ella, repasé varias veces su perfil antes de dormir.

Al día siguiente fui al centro comercial a realizar algunas compras de cosas personales y calcetines, cuando una notificación de Happn me advierte que hay alguien cerca, la reviso y no puede ser, es Flavia.

Empecé a buscarla cuando veo que está en la sección de lencería con un colaless de color amarillo en las manos, también le suena su celular, lo mira y subió la vista y me ve, ella bajó la vista con las mejillas rojas. Es segunda vez la que la sorprendo buscándome, me acerco y le digo:

  • ¡Hola Flavia! mi nombre es Daniel, un gusto.

Ella todavía roja como un tomate y casi mirando al suelo me dice:

  • ¡Hola! ¡mucho gusto!

Cuando habló me encantó. Ese acento que tiene me dejó loco, la verdad, es que sólo con hablar mi mente comenzó a volar.

  • ¿Te puedo invitar un café?
  • Con gusto.

Nos fuimos al café del centro comercial, la mezcla entre el español y el portugués hacía que todo fuera muy excitante.

Ella me cuenta que está aquí por un intercambio de la universidad. Es soltera, tiene 25 años de edad y que estará aquí solo por 12 días más que se acaba el intercambio. Me dice que lo poco que ha podido conocer nuestro país, lo encuentra hermoso y que le gustaría volver después a trabajar aquí.

Me sorprendí mucho ya que además ser hermosa es simpática e inteligente, la comunicación no es tan difícil ya que su español es bastante bueno y me pregunta:

  • ¿Por qué no te acercaste ayer?
  • Es una pregunta difícil.
  • Difícil ¿Por qué?
  • Porque no sé, te vi con tus amigas y no quise molestar, sólo eso.
  • Me hubiera gustado que lo hicieras.

¡Qué directa! Me sorprendió mucho. Bueno entiendo que en Brasil son más liberales al momento de decir o pedir algo. Cuando me dice:

  • ¿Me acompañas? Aún debo hacer algunas compras.
  • ¡Sí, Por supuesto!

Primero entró a comprar a una tienda donde venden chucherías. Compró muchas pulseras, aros, collares. Después entró a una tienda donde venden productos de belleza, también compró muchas cosas. Después fuimos a la farmacia y yo aproveché de comprar mis cosas. Cuando estamos pagando me doy cuenta que compró preservativos y eso me llamó la atención.

Nos despedimos nos dimos los números de teléfonos y quedamos de encontrarnos otro día. Al llegar a mi casa tenía 3 notificaciones de Whatsapp, todas de Flavia, me está invitando a una fiesta que realizarán con las amigas que estaba ayer, todas brasileñas, me pide que lleve un buen vino chileno.

Cuando llego a la casa de Flavia me doy cuenta que todo está muy silencioso como para una fiesta. Toco el timbre y sale ella en babydoll. Me tomó del cuello de la camisa y me entró. Yo pensaba, ¿dónde estuviste toda mi vida?

Ella puso música muy provocadora, me indicó el sillón, me senté. ¡Esta mina está muy buena! además con esa performance estaba aún mejor.

Después de todo ese baile, destapó la botella de vino que traje, tomó dos copas y las sirvió. Me besó muy calientemente y mientras lo hacía me tocaba el rabo. Con un movimiento ágil, ya me había sacado el cinturón, el botón de lo jeans y comenzó a masturbarme, pero lo que más me calentó, era escucharla hablar y esa mirada de guerrera.

Seguimos bebiendo, besándonos y tocándonos. Estábamos en el sillón cuando me empezó a desvestir y yo le saqué los colales amarillos que compró hoy. Yo me puse muy nervioso, ya que todo estaba dado para una noche de sexo salvaje, pero mi amigo no estaba en su mejor día, no reaccionaba como siempre. Para darme tiempo para tener una erección decente, le hice sexo oral, ella lo agradeció. Hice mi mejor esfuerzo, pero mi pene no reaccionaba... ¡no podía creerlo! eso me ponía más nervioso.

Ella se puso se lado y me ofrecía una vista privilegiada de ese hermoso culo, pero mi pene ¡nada! así que comencé a masturbarla y gracias a Dios, hasta ahí, todavía estaba muy entusiasmada, pero yo llegaba a transpirar de los puros nervios.

Ella después de un rato ya quería que la penetrara, así que me hizo sexo oral, pero no lograba tener una buena erección. Ella cuando estaba haciéndome la mamada me acariciaba las nalgas y de improviso me metió el dedo en el culo, eso no me gustó nada, es más me dolió, la empuje y la miré con cara de enojado por lo que había hecho y me dice:

  • ¡Si no se te para!...te quería ayudar.
  • ¡Pero no así! ni siquiera me preguntaste.
  • Daniel yo estoy caliente y necesito sacarme las ganas ¿se te va a parar o no?
  • Yo quiero, pero no sé qué me pasa, es primera vez que me sucede.

Me empecé a masturbar para intentar, pero nada. En lo único que pienso es en la vergüenza, tengo una tremenda mujer al frente que me calentaría sólo con verla en la calle y ahora que la tengo al frente desnuda mi amigo que a esta altura ya parece mi enemigo.

Ella muy enojada y con razón me dice:

  • Bueno Daniel, parece que hoy no pasará nada, así que otro día vemos si podemos.
  • Pero Flavia, te juro que nunca me había pasado.

Me vestí muy humillado sin siquiera mirarla a la cara de la vergüenza que tenía, tengo mucha frustración por esto, cuando le voy a dar un beso para despedirme, ella me corre a cara y muy fría sólo me dice adiós. 

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